¿SOMOS
REALMENTE LIBRES?
la independencia o liberación del yugo español de las
naciones americanas en el siglo XIX, las cuales se produjeron como una
avalancha y de manera irremediable; pues, desde la conquista fueron casi 300
años en los que la nación americana se fue formando y produciendo la nueva
historia del mundo contemporáneo. Esta nueva etapa se dio casi de forma
natural, pues el sistema de dominio ibérico se agotó y los gritos de libertad
en todo el orbe catapultaron ese sublime principio por este hemisferio.
El mes de Julio es especialmente patriótico, pues varias
naciones conmemoran sus fiestas patrias, a Perú se suma Colombia que en 1819,
convirtió su antiguo Virreynato en la República de la Gran Colombia,
aprovechando que España sufría la ocupación francesa proclamó su autogobierno,
y dos años más tarde esta Gran Colombia se dividió en tres naciones, Colombia,
Ecuador y Venezuela; por ello, el sentimiento de independencia y libertad es
común y muy cercano en toda latinoamérica. Se dió casi como un proceso natural
y lógico por que la historia era contundente y las rebeliones y movilizaciones
eran espontáneas y numerosas en el continente.
La indignación de un pueblo mestizo se fue acuñando con los
siglos, la explotación e injusticia era tan evidente como su próxima
liberación, y por esto mismo el Día de la Libertad fue solo la culminación del
gran despliegue de los nuevos americanos a través de todo ese tiempo. El día de
la Independencia no hubo grandes guerras ni hecatombes. En Perú recordamos la
Batalla de Ayacucho, un enfrentamiento entre peruanos y realistas en plena
pampa serrana, eran ya los últimos suspiros de los españoles. No hubo
aniquilamiento ni desangramiento fabuloso como en Francia, apenas 30 años
antes, en donde se guillotinaron cabezas, o como en Norteamérica, con la flota
inglesa en las costas y el monstruo imperialista acechando al nuevo mundo.
Las declaraciones de independencia en latinoamérica fueron
si se quiere políticas y administrativas, reflejos automáticos de Europa. En Argentina,
por ejemplo el Congreso de Tucumán proclamó la Independencia (1816), los
criollos impusieron en Buenos Aires una Junta de Gobierno y luego de
escaramuzas locales y desplazamientos más o menos previsibles se daba por
decreto el nacimiento a la República. En las décadas pasadas hubo más pasión,
sobresalto e indignación y las rebeliones indias o mestizas abundaron en
sudamérica, ya en el siglo XVI américa se había desangrado bastante, es por
ello que la independencia vino sin destellos ni sorpresas, por que los libros
de historia y el espacio-tiempo así lo reclamaban.
Debido a la falta de grandes conflagraciones en el Día de la
Independencia, al mero trámite de insurrecciones focalizadas y a la inercia
histórica que adormeció nuestras pasiones. Quizá porque la verdadera autoridad
e intolerancia nunca se fue de aquí, es posible que nuestras naciones no hayan
convulsionado y acomodado mejor sus disgustos ni experimentado, ni comprendido
aún la entrañable visión de nuestra tierra arañada con las manos. Quizá por eso
la verdadera libertad e independencia todavía no se haya consolidado en esta
parte del mundo.
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