domingo, 8 de septiembre de 2019

¿SOMOS REALMENTE LIBRES?


la independencia o liberación del yugo español de las naciones americanas en el siglo XIX, las cuales se produjeron como una avalancha y de manera irremediable; pues, desde la conquista fueron casi 300 años en los que la nación americana se fue formando y produciendo la nueva historia del mundo contemporáneo. Esta nueva etapa se dio casi de forma natural, pues el sistema de dominio ibérico se agotó y los gritos de libertad en todo el orbe catapultaron ese sublime principio por este hemisferio.
El mes de Julio es especialmente patriótico, pues varias naciones conmemoran sus fiestas patrias, a Perú se suma Colombia que en 1819, convirtió su antiguo Virreynato en la República de la Gran Colombia, aprovechando que España sufría la ocupación francesa proclamó su autogobierno, y dos años más tarde esta Gran Colombia se dividió en tres naciones, Colombia, Ecuador y Venezuela; por ello, el sentimiento de independencia y libertad es común y muy cercano en toda latinoamérica. Se dió casi como un proceso natural y lógico por que la historia era contundente y las rebeliones y movilizaciones eran espontáneas y numerosas en el continente.
La indignación de un pueblo mestizo se fue acuñando con los siglos, la explotación e injusticia era tan evidente como su próxima liberación, y por esto mismo el Día de la Libertad fue solo la culminación del gran despliegue de los nuevos americanos a través de todo ese tiempo. El día de la Independencia no hubo grandes guerras ni hecatombes. En Perú recordamos la Batalla de Ayacucho, un enfrentamiento entre peruanos y realistas en plena pampa serrana, eran ya los últimos suspiros de los españoles. No hubo aniquilamiento ni desangramiento fabuloso como en Francia, apenas 30 años antes, en donde se guillotinaron cabezas, o como en Norteamérica, con la flota inglesa en las costas y el monstruo imperialista acechando al nuevo mundo.
Las declaraciones de independencia en latinoamérica fueron si se quiere políticas y administrativas, reflejos automáticos de Europa. En Argentina, por ejemplo el Congreso de Tucumán proclamó la Independencia (1816), los criollos impusieron en Buenos Aires una Junta de Gobierno y luego de escaramuzas locales y desplazamientos más o menos previsibles se daba por decreto el nacimiento a la República. En las décadas pasadas hubo más pasión, sobresalto e indignación y las rebeliones indias o mestizas abundaron en sudamérica, ya en el siglo XVI américa se había desangrado bastante, es por ello que la independencia vino sin destellos ni sorpresas, por que los libros de historia y el espacio-tiempo así lo reclamaban.

Debido a la falta de grandes conflagraciones en el Día de la Independencia, al mero trámite de insurrecciones focalizadas y a la inercia histórica que adormeció nuestras pasiones. Quizá porque la verdadera autoridad e intolerancia nunca se fue de aquí, es posible que nuestras naciones no hayan convulsionado y acomodado mejor sus disgustos ni experimentado, ni comprendido aún la entrañable visión de nuestra tierra arañada con las manos. Quizá por eso la verdadera libertad e independencia todavía no se haya consolidado en esta parte del mundo.